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Plantear la crítica a la experimentación animal

2012 febrero 5
by experimentacionanimal

Como hemos dicho anteriormente, a nivel científico la experimentación animal no es la panacea que se nos pretende mostrar. Sin embargo, aunque la crítica a esta práctica debe incluir su validez científica (puesto que es la excusa con la que se nos vende y por la que es tan aceptada), pensamos que la base de dicha crítica debe ser el aspecto ético.

La experimentación con animales puede ser más o menos útil científicamente, eso habrá que discutirlo, pero es indiscutiblemente no ética. Igual que, aunque la experimentación con humanos es bastante más útil científicamente, ésta se ve como una aberración por sus implicaciones éticas.

H. K. Beecher, autor de Ética e investigación médica (1996), termina su artículo con la siguiente frase: “Un experimento es ya ético o no desde su concepción inicial; no se vuelve ético a posteriori -el fin no justifica los medios- . No existe distinción ética entre fines y medios”.

Igual que ocurre con cualquier experimento, la experimentación animal no es ética desde su concepción inicial, ya que se basa en el uso forzado de animales (uso que además implica mucho sufrimiento), para solucionar problemas, adicciones e, incluso, caprichos humanos. Y es sobre este uso de los animales como meros objetos, sobre el que debemos cimentar nuestra crítica, independientemente de que los resultados del experimento tengan una utilidad científica o no.

Sí, es más vanidoso, egocéntrico o absurdo, que un  conejo muera entre sus propios vómitos para probar una laca de uñas, a que lo haga para probar una vacuna.  Pero sea cual sea la causa, el conejo, un sujeto ajeno a nuestro mundo, está aislado en una jaula, sufriendo toda su vida y muriendo entre vómitos, porque nosotras hemos decidido que su vida va a destinarse a eso. Al conejo le duele igual una muerte que otra; él sufre igual. Y eso es lo que no es ético, el conejo en la jaula del laboratorio, el conejo sufriendo, el conejo a merced de lo que queramos hacer con él.

Si basamos nuestra crítica en la validez científica de los experimentos, entonces estaremos legitimando aquellos experimentos que sean útiles y para los que no haya una alternativa conocida. Pueden ser pocos, eso no importa, el problema es que esos pocos quedarían justificados.

Además, si nos enfrascamos en la validez científica, no estaremos tratando la cuestión de fondo, el uso de animales para beneficio humano, la explotación animal. La esclavitud de los animales es patente en la experimentación animal, pero va más allá de ella. Por eso es importante estimular o inducir un ejercicio de reflexión y de interconexión de todas las formas de explotación de los animales que conocemos (laboratorios sí, pero también zoos, granjas, circos, pieles, mascotas…), para que veamos que la base es la misma: los animales se consideran inferiores al humano y por eso pueden utilizarse sin prestar atención a sus intereses ni a sus vidas.

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