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Costes y beneficios del avance de la ciencia

2012 febrero 5
by experimentacionanimal

Como ya vimos en la sección de Ética biomédica, es vital que la ciencia avance. Y es vital siempre y cuando sea a costa de “otros”, ya sean humanos o no.  “Es urgente” decimos. “Sí, cuesta vidas, pero en el futuro puede que salve otras”, “No es la mejor opción pero es la única que queda”. Sin embargo ningún científico para el que la cuestión es tan importante o merece tanto la pena, ninguna persona que defiende la experimentación con animales, se ofrece como voluntaria de laboratorio. Nadie está dispuesto a sufrir mínimamente por ello; por eso, siempre nos parece que merece la pena pagar los costes a cambio de los futuros beneficios, porque ninguno tenemos que pagar ningún coste, es gratis para nosotras.

Todos sabemos que uno de los grandes problemas de la vivisección es la extrapolación de los resultados de modelos animales a humanos; que los laboratorios necesitan personas sanas dispuestas a ser irradiadas, inoculadas con virus, embarazadas mientras se les administran productos cancerígenos, a las que trasplantar órganos, con las que ensayar cirugías, extirpaciones y suturas, para hacer experimentos genéticos con sus hijos o simplemente probar nuevos medicamentos. La  ciencia avanzaría más rápido y de modo más seguro, nuestro sufrimiento podría aliviar el de generaciones futuras. Pero ninguno lo hacemos. ¿Cáncer o SIDA por el bien de la humanidad? ¿Por grandes sumas de dinero? ¿Por ayudar a gente enferma? ¿Por cualquier otra compensación? No, gracias.

Si nos preocupa mucho el cáncer, recogeremos dinero, lo investigaremos o daremos apoyo a las personas enfermas, pero nunca dejaremos que nos provoquen un cáncer. ¿Somos egoístas por ello? No, es absolutamente normal, nadie quiere estar enfermo. Sin embargo, obligamos a otros individuos, individuos ajenos a nuestros problemas, nuestros productos, nuestras enfermedades, nuestros caprichos, nuestros vicios, nuestra predisposición genética o nuestro estilo de vida, a hacerlo. Si nos planteamos ahora la pregunta sobre si somos egoístas por ello, quizás la respuesta sea diferente, eso es una reflexión que corresponde a cada una.

Pero, por mucho que nos digan que es la única opción, hay otra. Tomar conciencia de que la ciencia no puede seguir por esta vía e impulsar la redefinición de objetivos, el desarrollo de alternativas y nuevas políticas de salud. Los avances que puedan conseguirse de modo ético continuarán y los que no, pues simplemente no continuarán. Sabiendo que no se pueden exigir beneficios sin querer pagar los costes o, lo que es peor, obligando a otros (que nunca se beneficiarán, que ni siquiera saben cuáles son los beneficios y que nunca los han pedido), a asumir los costes.

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