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Experimentación Animal Biomédica

2012 febrero 5
by experimentacionanimal

SITUACIÓN ACTUAL

La “biomedicina” es un término que engloba el conocimiento y la investigación que es común a los campos de la medicina, veterinaria, odontología y a las biociencias como bioquímica, química, biología, histología, genética, embriología, anatomía, fisiología, patología, ingeniería biomédica, zoología, botánica y microbiología.

En ciertos ámbitos, especialmente científicos, se entiende que la biomedicina se restringe a las enfermedades humanas.

En los informes estadísticos europeos y españoles parece quedar reflejada como el conjunto de:

-     Estudios de biología fundamental

-     Investigación, desarrollo, producción, control de calidad y evaluaciones de seguridad en medicina, odontología y veterinaria

La diferencia entre las diferentes aproximaciones, radicaría, entonces, en la inclusión de ciertos ámbitos de biología y de la veterinaria. Nosotrxs seguiremos la segunda clasificación, que es la que aparece en el Sexto Informe Estadístico Europeo al que nos venimos refiriendo en toda la sección. Aunque no es correcto, incluiremos odontología en medicina para hacer menos grupos.

En el año 2008 en Europa se utilizaron más de 12 millones de animales para experimentación. Dentro de los utilizados para la industria biomédica, podemos diferenciar las siguientes categorías en función del número de animales:

-     4.575.054 (38%): Investigación biológica fundamental.

-     2.733.706 (22,8%): Investigación y desarrollo en medicina veterinaria.

-     524.080 (4,3%): Evaluaciones de seguridad de productos médicos.

-     1.310.000 (10,9%): Producción y control de calidad de productos médicos.

-     488.466 (4%): Producción y control de calidad de productos veterinarios

En el caso de España, en 2009 se dedicaron 1 millón y medio de animales a experimentos, de los que, por cantidad de animales usados, pueden distinguirse las siguientes categorías que forman parte del ámbito biomédico:

-     949.032: Estudios de biología fundamental.

-     167.497: Investigación y desarrollo de productos e instrumentos de medicina y veterinaria (excluidas las evaluaciones de seguridad).

-     40.452: Evaluaciones de seguridad de productos de medicina y veterinaria.

-     46.139: Diagnóstico de enfermedades.

-     43.264: Producción y control de calidad de productos e instrumentos de veterinaria .

-     31.460: Producción y control de calidad de productos e instrumentos de medicina.

Para el año 2008 en la UE, tenemos que un 52 % del número total de animales empleados para fines experimentales fueron utilizados para el estudio de enfermedades animales y humanas. La siguiente gráfica muestra los diferentes usos de este 52% de animales (página derecha).

El grupo de enfermedades al que se dedica un mayor número de animales (casi la cuarta parte) es el de los desórdenes nerviosos y mentales humanos, lo cual da mucho que pensar.

El alto porcentaje relacionado con las enfermedades animales se debe a la posesión de mascotas y, especialmente, a la alta dependencia de productos veterinarios desarrollada por la intensificación, artificialidad y especialización de la producción de animales para consumo humano; asimismo, la aparición en los últimos años de enfermedades animales producidas por este tipo de cría y que pueden transmitirse a los humanos, como la gripe aviar, la encefalopatía espongiforme o la gripe porcina, ha multiplicado la investigación en este campo.

En España, el total de los animales de experimentación dedicados al Estudio de enfermedades humanas y animales, 523.885, se divide en las mismas categorías, con ciertos cambios en cuanto a los porcentajes:

-     126.380 (24%): Cáncer humano (salvo las evaluaciones de riesgos carcinogénicos)

-     124.712 (24%): Trastornos nerviosos y mentales humanos

-     35.871 (7%): Enfermedades cardiovasculares humanas

-     34.470 (7%): Enfermedades de animales

-     202.485 (39%): Resto de enfermedades humanas

Si ponemos el foco de atención en las especies animales utilizadas para el estudio de cada grupo de enfermedades de las que acabamos de hablar, obtenemos la siguiente gráfica (UE, 2008).

-     En el estudio de las enfermedades específicas de animales se usan carnívoros, aves, artiodáctilos y perisodáctilos; es decir, “mascotas” y “animales de granja”, los dos grupos de interés para los humanos.

-     Para el cáncer humano se usan fundamentalmente roedores, así como para las enfermedades mentales.

-     Para las enfermedades cardiovasculares destacan los conejos, las ratas y los carnívoros.

Para meternos más a fondo en los tipos de animales usados para las distintas líneas de investigación, podemos usar el artículo de Montoliu de 2002 que, resumido y simplificado, queda de la siguiente forma:

 

PRINCIPALES LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN BIOMÉDICA PARA LAS DIFERENTES ESPECIES O GRUPOS ANIMALES

 

Invertebrados

Insectos y nematodos: Modelos genéticos de desarrollo.

Cefalópodos: Neurobiologí­a de la visión.

Crustáceos: Conexiones neuromusculares.

Moluscos: Toxicologí­a medioambiental, redes neuronales y sistema nervioso.

Planaria: Desarrollo embrionario.

 

Peces:

Contaminación ambiental.

Órganos eléctricos.

Proteí­nas séricas anticongelantes.

Visión, envejecimiento, toxicologí­a, carcinogénesis.

 

Anfibios

Rana y sapo: Desarrollo embrionario, modelo general de vertebrados.

 

Aves

Gallina y codorniz: Desarrollo embrionario, cáncer de origen viral, endocrinologí­a (metabolismo vitamina D) y osteoporosis.

 

Roedores

Ratón: Carcinogénesis y mutagénesis, inmunodeficiencias, investigación biología fundamental, especialmente la relacionada con biología molecular y celular.

Rata: Comportamiento, conducta y aprendizaje. Toxicologí­a, farmacologí­a, neurologí­a, teratologí­a. Modelos de enfermedades humanas neurodegenerativas (Parkinson) y cardiovasculares (hipertensión).
Traumatologí­a médula espinal.

Hámster: Embriologí­a, neurologí­a y oncologí­a.

Cobaya: Deficiencias en vitamina C. Piel, oí­do. Proteí­nas de complemento en suero sanguí­neo.

Jerbo: Medicina aeroespacial

 

Lagomorfos

Conejo: Oftalmologí­a: globo ocular, glaucoma. Ateroesclerosis, cardiomiopatí­as, embolias. Barrera placentaria. Ví­as respiratorias: enfisema, asma, fibrosis quí­stica. Osteopatologí­as, otitis media y tumores renales.

 

Artiodáctilos

Cerdo: Técnicas quirúrgicas y trasplantes de órganos. Nefrologí­a. Cardiovasculares: ateroesclerosis, hipercolesterolemia.

Oveja: Circulación sanguí­nea fetal, técnicas quirúrgicas y trasplantes, encefalopatí­a espongiforme y enfermedad autoinmune renal.

Vaca: Corazón artificial.

Carnívoros

Perro: Diabetes tipo I, cirugí­a cardiovascular, enfermedades autoinmunes.

Gato: Visión y oí­do. Comportamiento, aprendizaje y neurologí­a. Oncologí­a, enfermedades infecciosas, traumatologí­a médula espinal, diabetes tipo II, gangliosidosis y mucopolisacaridosis.

Primates: VIH/SIDA, estudios de toxicidad, enfermedades del sistema nervioso, diabetes, endometriosis y biologí­a reproductiva.
UTILIDAD O VALIDEZ CIENTIFICA DE LOS EXPERIMENTOS BIOMÉDICOS

(Lo que se dice aquí es ampliable al resto de experimentos; nos hemos centrado en los de la industria biomédica porque es la que genera más debate y tiene más defensores).

¿Es posible afirmar que la experimentación con animales es útil o inútil científicamente? Nosotrxs pensamos que no, dependerá de cómo se plantee el experimento y de los objetivos del mismo. Creemos que no se puede hablar sobre la “validez científica de la experimentación animal” en términos generales, sino que habría que analizar cada experimento individualmente, para lo cual nos falta el tiempo y el conocimiento científico necesario.

Hacer una afirmación tan general equivaldría a decidir si las técnicas in vitro son útiles científicamente; usadas para lo que sirven son útiles. Usadas para todo, con cualquier fin y en cualquier contexto, dejarán de serlo en la mayoría de los casos.

Eso es lo que pasa con la experimentación animal. Probablemente, y por mucho que esto no nos guste, la experimentación animal será útil y válida científicamente en ciertos casos. Sin embargo, debido a que se han creado muchos intereses en torno a ella, a que la sociedad la percibe como imprescindible para su bienestar, a que se lleva practicando y enseñando muchos años y a que legalmente es obligatoria para demostrar la seguridad de casi cualquier producto o sustancia, nos encontramos con que, actualmente, la experimentación animal está científicamente sobrevalorada y se usa para casi todo.

Un altísimo porcentaje del total de experimentos realizados con animales dan respuestas que ya se conocían (“¿si separo a un bebé mono de su madre, le pongo en una jaula aislado y cada vez que se abrace a una madre falsa de peluche le doy descargas eléctricas desarrollará algún comportamiento anormal? Ah, pues sí, mira, parece que lo desarrolla”), analizan sustancias análogas a otras que ya hay en el mercado, productos superfluos, repiten procesos una y otra vez para cumplir distintas normativas, o forman parte de líneas de investigación cuyos beneficios a la humanidad son más que dudosos, como el de los animales transgénicos o los experimentos militares.

Es decir, un alto porcentaje de experimentación con animales no sólo es perfectamente prescindible, sino que además, en algunos casos, es contraproducente. Pero igual que decimos esto, no tenemos problema en afirmar que ciertos experimentos han sido y son útiles a la ciencia.

Para nosotrxs, la validez científica de un experimento no es el argumento sobre el que construir la crítica a la vivisección; el argumento debe ser la cuestión ética. Y un experimento es ético o no desde su concepción inicial, es decir, a priori. Si un experimento requiere quemar vivos a cientos de ratones para analizar su respuesta al dolor (este es un ejemplo verídico que se lleva a cabo actualmente), ese experimento no es ético en sí mismo, independientemente de que sus resultados den una respuesta clave para la fabricación de un nuevo analgésico o no sirvan para nada. Un experimento puede ser muy útil y muy cruel, son dos cosas independientes, y a nosotrxs nos preocupa la segunda.

Queremos, por tanto, intentar evitar dos tipos de generalizaciones:

a)   Las que califican a todos los experimentos con animales como un fraude científico que obstaculiza el avance de la ciencia y que suponen un peligro para los humanos.

b)   Las que argumentan que la experimentación animal es imprescindible para el avance de la ciencia y básica para mantener con vida a la humanidad.

Asimismo, nos preocupa que se dé cierta información que es falsa como forma de argumentar la crítica a la experimentación animal, por ejemplo:

1.   Que la mayoría de los profesionales de la ciencia y la salud, o que los profesionales más relevantes de ambos campos, sean contrarios a la experimentación con animales. No solo es falso, sino que crea utópicas expectativas.

2. Que los efectos secundarios o las muertes asociadas a los medicamentos son consecuencia directa de la experimentación con animales o de la extrapolación de los resultados de animales a humanos.

Los medicamentos son sustancias ajenas a nuestro organismo que se toman para combatir algo concreto, pero que, inevitablemente, se van a dispersar por todo el organismo y van a afectarle, ya que todas nuestras funciones y órganos están conectados. Quizá, métodos más finos de investigación o el uso de células y tejidos humano, reducirían los efectos secundarios, y puede que experimentar con animales tenga efectos negativos en cuanto a cantidad y tipo de efectos secundarios, pero culpar a la vivisección de la existencia de efectos secundarios es demagogo.

Dicho esto, vamos a dar algunos datos científicos que ponen en duda la utilidad de la experimentación con animales, dado que estas críticas difícilmente llegan a la sociedad.

•     En Agosto del 2004, el comisionado del FDA Lester M. Crawford, observó que la investigación en animales tiene una tasa de fracaso de un 92% al aplicarse en humanos, ya que sólo el 8% de las drogas farmacéuticas que pasan a través de los métodos de investigación animal, lo hacen a Fase 1 y 2 de pruebas clínicas.” BioMed Central, 2004.

•     Sólo un 1,16% de las enfermedades humanas han sido vistas alguna vez en animales. Más del 98% no se han visto nunca.

•     El 88% de los médicos afirman que los experimentos con animales pueden llevar a error por las diferencias fisiológicas y anatómicas.

•     El 95% de los medicamentos probados con éxito en animales son inservibles o peligrosos a humanos.

•     Hay un largo listado de medicamentos que pasaron los test con animales y se comercializaron con total tranquilidad, causando numerosas muertes y enfermedades a los humanos. Algunos son muy conocidos, como la talidomina o el clioquinol, pero la lista es larguísima (una de estas listas puede consultarse en http://www.shac-spain.net/ciencia/desastres-con-drogas.html). Ninguno de los test con animales, incluso a posteriori, reveló su toxicidad.

Un ejemplo, el caso del cáncer:

El cáncer es la enfermedad para la que se han destinado más fondos de investigación y más animales, tanto en estudios sobre la enfermedad como en aquellos sobre el potencial carcinogénico de los productos. Esta enfermedad es un caso muy ilustrativo del modo en que se enfocan los problemas y avanza la ciencia; con un origen muchas veces multifactorial y una alta influencia del estilo de vida (calidad de los alimentos, tipo de dieta, presencia en el ambiente de productos carcinogénicos, hábitos de vida, contaminación del aire y del agua, estrés, consumo de drogas, ondas electromagnéticas, ciertos metales en alimentos y cosméticos…), la ciencia se ha focalizado en su tratamiento y la búsqueda de una cura, en detrimento de la prevención. Tenemos, por tanto, que, tras treinta años de investigación, hay mejoras en los tratamientos, pero la incidencia del cáncer sigue aumentando y ya es la primera causa de muerte prematura en España.

•     “Entre 1970 y 1995 se probaron en animales de laboratorio más de 500.000 compuestos con posible efecto contra el cáncer; de estos, sólo 80 llegaron a las pruebas clínicas en seres humanos, de los que 12 parecieron prometer cierto papel clínico, y al final todos resultaron ser análogos a compuestos ya conocidos”.  Moneim A. Fadali

•     Al menos 50 medicamentos de los que hay en el mercado causan cáncer en los animales de laboratorio. Fueron aceptados tras admitir que los resultados en animales no eran determinantes.

•     La investigación se realiza fundamentalmente en ratones, algo que ciertos investigadores critican, pidiendo un replanteamiento. Cuatro citas a modo de ejemplo:

•     Algunos hallazgos muy buenos sobre el cáncer de colon en ratones, llevaron a pruebas clínicas en humanos que resultaron en un incremento del cáncer. Dr. J. E. Green, Journal of the Nacional Cancer Institute.

•     David Salsburg, de Pfizer, halló que “el estudio de dieta de por vida en ratones y ratas parecen tener menos del 50 por ciento de probabilidad de encontrar carcinógenos humanos conocidos. Hubiese sido mejor tirar una moneda.”

•     “La historia de la investigación del cáncer ha sido una historia de curar el cáncer en el ratón durante décadas, pero simplemente no funciona en humanos”. Dr. Richard Klausner (director del NIH), 06/ 05/1998.

•     Las mismas sustancias tienen efectos muy distintos en función de las especies; por ejemplo, el 46% de los productos químicos demostrados ser cancerígenos en ratas no lo fueron en ratones, a pesar de ser especies más próximas entre sí que respecto a los humanos.

El problema básico: la extrapolacion

Según la Office of Science and Technology Policy (Oficina para el Reglamento en Ciencia y Tecnología) de Washington, EE.UU., “La extrapolación de modelo animal a humanos, representa más una cuestión de fe que de ciencia”. Esta dificultad para extrapolar los resultados obtenidos en animales a humanos tiene fundamentalmente las siguientes causas:

1.   Los animales son iguales a los humanos en algunas reacciones y diferentes en otras.

Se podría extrapolar si fuesen 100% diferentes o 100% iguales. Sin embargo, al ser iguales en ciertas reacciones y diferentes en otras, existe un alto grado de incertidumbre. Muchas sustancias tienen un efecto similar, pero muchas otras tienen efectos distintos o incluso opuestos; por ejemplo, la aspirina, la insulina, la penicilina y muchas otras sustancias seguras para humanos son nocivas para ciertas especies de animales que se usan en laboratorios, y sin embargo el asbesto, el benceno, el arsénico o la toxina botulínica son inocuos.

2.   Las condiciones del laboratorio son artificiales, altamente estresantes y nunca pueden recrear la situación de alguien enfermo hospitalizado o en casa.

Los animales son manipulados a veces con fuerza, atados con correas o esparadrapo, o inmovilizados en aparatos de sujeción. Carecen de estímulos externos, viven en jaulas muy pequeñas, normalmente aislados de otros miembros de su especie, viendo y oyendo el sufrimiento de compañeros enfermos, con horarios de luz y oscuridad artificiales y sin saber lo que les pasa ni por qué.

3.   Muchas enfermedades humanas son consecuencia de una suma de factores que las desencadenan.

Por ejemplo, las tres enfermedades para las que más animales se utilizan en Europa, las enfermedades mentales, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares, suelen tener una fuerte influencia del ambiente,  del estilo de vida, de las predisposiciones genéticas o de las enfermedades simultaneas que se padezcan. Sin embargo, en el laboratorio un cáncer se provoca fácilmente con radiación o inyección de células tumorales.

4.   Se usan modelos animales simplificados: líneas endogámicas y cepas puras que no reflejan los posibles efectos de la variabilidad genética entre razas o individuos dentro de una misma especie.

5.   Los procesos en los laboratorios se aceleran para obtener resultados; nunca tienen los mismos periodos de latencia, enfermedad, recuperación, etc. que de forma natural.

6.   Los animales de laboratorio pueden tener necesidades no satisfechas que desconocemos y que les causan estrés.Por ejemplo, los monos se sienten muy vulnerables y estresados cerca del suelo o los hurones sin huecos en los que meterse.

7.   Los animales no pueden expresar efectos no reconocibles a simple vista (cefaleas, visión borrosa, mareos, náuseas, fotofobia, dolor, pinchazos, insomnio…).

 

ALTERNATIVAS

No es nuestra intención hacer una recopilación exhaustiva de las alternativas existentes en este ámbito, puesto que sería un trabajo casi infinito. Para las personas interesadas, les recomendamos consultar las bases de datos al respecto que aparecen al inicio de la sección de Alternativas, ya que la mayoría de la investigación que en ellas se refleja es biomédica.

En el caso de la industria biomédica, la legislación obliga a probar gran parte de sus productos en animales, por ejemplo todos los medicamentos, lo que resulta un obstáculo a la financiación y desarrollo de alternativas. Sin embargo, hay compañías farmacéuticas y laboratorios que usan alternativas modernas, siendo sus productos igualmente fiables, como es el caso de los laboratorios Pharmagene, del Reino Unido; Pharmagene usa exclusivamente tejidos humanos en mínimas cantidades (hablamos de células, ADN o proteínas), sirviéndose de  técnicas punteras a nivel molecular y celular para el desarrollo de medicinas y el control de éstas.

Citaremos algunas de las alternativas más conocidas y utilizadas para dar una idea básica a aquellas personas que no quieran acabar perdidas en bases de datos indescifrables.

Algunos ejemplos de alternativas en biomedicina:

1.   Desarrollo de métodos matemáticos y computacionales

Uso de las matemáticas para simular sistemas vivos y reacciones químicas.

2.   Microorganismos

Bacterias, virus, y hongos revelan las propiedades celulares básicas.

3.   Métodos químicos y moleculares

Fundamentalmente relacionados con los genes y las proteínas.

4.   Investigacion clínica

La investigación clínica en pacientes muestra como los humanos responden a diferentes tratamientos y determina la efectividad de los mismos y los factores que influyen en dicha efectividad. La investigación traslacional se basa en llevar la clínica a la investigación básica.

5.   Estudios poblacionales

La epidemiología es el estudio de poblaciones humanas para determinar factores que podrían tener importancia sobre el predominio de una enfermedad o sobre su inmunidad a ésa.

6.   Estudios no invasivos con voluntarios

Estudios sin efectos negativos sobre la salud y que no supongan sufrimiento físico o psicológico para la persona; por ejemplo, estudios sobre aprendizaje o desarrollo psicomotor con niños de diferentes edades o que padecen ciertas enfermedades.

7.   Técnicas in vitro

El método más comúnmente usado es el cultivo de células. Tiene infinidad de aplicaciones, como producción de vacunas o ensayos de efectos citopatológicos de los compuestos.

8.   Estudios post-mortem

Las autopsias y los cadáveres pueden utilizarse no solo para investigación, sino también en docencia.

9.   Modelos físicos

Se pueden construir modelos de ciertas partes del cuerpo para desarrollar la cirugía y estudiar, por ejemplo, el desgaste en las articulaciones.

 

 

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