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La vida de los animales en el laboratorio

2012 febrero 5
by experimentacionanimal

Una vez que los animales llegan al laboratorio, su vida se convierte en un infierno. Cautivos de por vida en estrechas jaulas vacías debido a que la higiene prima sobre el enriquecimiento ambiental (ramas, mantas, paja…según necesidades), los animales carecen absolutamente de ningún tipo de estímulo, así como de luz natural, estaciones del año o cambios de temperatura, vitales para la salud mental de cualquier individuo.

Además, salvo animales pequeños en ciertos experimentos, la mayoría suelen estar confinados individualmente o pasar muchas horas al día o muchos días al mes aislados, lo que les impide tener relaciones sociales, especialmente importantes en el caso de especies gregarias.

Los animales sólo salen de las jaulas para sufrir los experimentos; es decir, para ser sujetos e inyectados, sondados, gaseados, cortados o cosidos… Al dolor del propio experimento y de los días posteriores hay que sumarle el hecho de que los animales pueden pasar mucho tiempo, incluso días, en aparatos de sujeción que les impiden moverse mientras sufren el experimento.

El manejo por parte del personal del laboratorio también es una fuente de estrés, puesto que hay animales que luchan para no salir de la jaula y son sacados a la fuerza; durante los experimentos, son sujetos por parte del personal o usando los aparatos destinados a tal fin.

Al miedo y las alteraciones psicológicas de cada individuo se suma el hecho de que los animales están rodeados de otros compañeros que también sufren, gritan o tienen movimientos estereotipados, creando un clima de estrés altísimo por contagio. También influye el que los experimentos se realicen, muchas veces, enfrente de las jaulas donde viven los animales, de forma que estos ven lo que les ocurre a sus compañeros. De hecho, vídeos grabados con cámara oculta, muestran a madres de macaco viendo a sus crías gritar y morir a escasos metros de su jaula.

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